A los lugares hermosos de verdad, no se llega tan fácil. Pero los viajeros sabemos que vale la pena el esfuerzo. En el norte de la provincia de Neuquén se encuentra el volcán Copahue al pie del cual se extienden el oscuro lago Caviahue y el pueblito del mismo nombre. La mayor parte de los departamentos de esta provincia, así como sus accidentes geográficos, llevan nombres mapuches, los pobladores originarios de la región desplazados por la llegada del hombre blanco pero que dejaron su impronta cultural en toda la región. En su lengua, “caviahue” significa “lugar de reunión y fiesta” mientras que el volcán -que se erige majestuoso dominando toda la región- se llama así por ser el “lugar de azufre”. De esto no caben dudas cuando uno se acerca al cráter, ¡el olor es inconfundible!

Para llegar a este paraíso cordillerano conocido de oídas pero poco visitado, no se puede tomar un avión directo. Es preciso llegar en auto o en los colectivos que salen de la capital neuquina. Caviahue -lago, aldea y cerro- es un destino de ski menos conocido que Chapelco pero particularmente atractivo porque a la nieve garantizada suma el esquiar entre las extrañísimas e imponentes araucarias.  Durante el invierno la nieve tapa por completo al cráter del Copahue, ubicado unos 18km más arriba y cuya villa es administrada por la obra social provincial, pero en verano se vuelve protagonista indiscutida de la zona para quienes disfrutamos como locos de los baños termales, los barros medicinales, los vapores y los masajes. Como locos literalmente: el aire es frío aunque los piletones estén calientes y el suelo de la Laguna del Chancho, de barro sulfuroso, burbujea bajo los pies, experiencia que garantiza al visitante unos saltitos vergonzosos hasta acostumbrarse a la sensación. Pero el resultado medicinal bien vale la pena: se duerme como niño a la noche y si había contracturas, se quedan en el agua. Otro dato curioso de la villa: las calles del cráter exhiben caños por los que supo circular agua caliente que derretía la nieve. Pero el intento de paliar el duro invierno no prosperó: el camino queda inaccesible y las cañerías se volvieron un adorno extraño.

Copahue-Caviahue reúne los dos destinos preferidos por los turistas argentinos: el “fiaca” del que gusta recostarse al sol (termas) y el del intrépido que se desenchufa solo si está en movimiento: abajo, en Caviahue, se pueden visitar cascadas escondidas, hacer parapente, de todo un poco rodeados por un paisaje “marciano” de tierra árida, casi arcillosa, elevaciones rocosas y las increíbles araucarias milenarias, una experiencia visual única en el mundo.