Sin la acción humana, Cariló sería un territorio de dunas gigantescas, un desierto árido a la orilla del mar. Es un excelente ejemplo de lo que puede realizar la iniciativa humana cuando modifica la naturaleza sin violar sus reglas, haciendo habitable y convirtiéndola en atractivo turístico.

Cariló significa “médano verde” en mapuche, y representa fielmente el espíritu de este lugar, que fue sabiamente forestado por el hombre con árboles y plantas.