Los porteños tienen una costumbre heredada de sus ancestros italianos y españoles, de concurrir a bares y cafés muy a menudo. En Buenos Aires hay una gran variedad de bares y cafés para que el turista pueda elegir.

Los mejores bares y cafés tienen muchos años y el mismo gusto de café que atrae a los mismos clientes desde hace décadas.

Estos son algunos de los bares y café de Buenos Aires más recomendados:

La Giralda. En plena Avenida Corrientes, centro de teatros, café concerts y bodevilles, este café data del año 1930 (aún mantiene su mueblería original) y fue fundado por el español Francisco Garrido quien abrió una lechería. En invierno es tradición pedir churros con chocolate caliente de La Giralda. Ha sido y es, reducto y lugar de encuentro de bohemios, filósofos, artistas  y escritores.
Dirección. Av. Corrientes 1453.

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La Biela. Abrió sus puertas en 1850, es lugar de encuentro de la clase acomodada porteña. En sus primeros momentos,  fue reducto de los fanáticos del automovilismo. Está ubicada frente al Cementerio de la Recoleta y Plaza Francia. En los años ’60 La Biela fue lugar de encuentro de jóvenes artistas explorando el novedoso arte pop. Dirección: Av. Quintana 596.

Las Violetas. De los más tradicionales de la ciudad, mantiene sus destacados vitrales franceses originales y su fachada original. Es un café encantador con el estilo europeo inaugurado a fines del siglo XIX. A menudo (especialmente los fines de semana) se ven largas colas de gente esperando para merendar. Ubicado en pleno barrio de Almagro se pueden degustar todo tipo de pastelería local y los conocidos triples de miga.  El servicio de té de la tarde es lo más selecto. Dirección: Av. Rivadavia 3899.

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Los Angelitos. Carlos Gardel, entre otros cantantes de tango y poetas lunfardos, fue uno de los habitúes a este café que se encuentra en pleno barrio de Once. También figuras de la política argentina frecuentaban este lugar como Juan B. Justo y Alfredo Palacios, el primer diputado socialista de América. Fue fundado en 1890, si bien por cuestiones de las crisis económicas del país, estuvo cerrado por largo tiempo ha reabierto sus puertas para alegría de los porteños. Dirección: Av. Rivadavia 2100.

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Café Tortoni.  Fundado en 1858, mantiene sus puertas abiertas desde ese entonces. Es un café que supo cobijar a intelectuales de la talla de Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni,  entre otros.  Pertenece al selecto grupo de bares notables. Su nombre es en virtud del Café Tortoni de París que congregaba a la elite intelectual parisina. Carlos Gardel tenía su propia mesa, la primera a la derecha,  y en su nombre se compuso un tango llamado Viejo Tortoni. Dirección: Avenida de Mayo 825.

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Café El Banderín. Es un café que en su interior parece que estamos a principios de siglo XX. En sus comienzos en la década del 20 fue un almacén de ramos generales. Se encuentra en el barrio de Almagro. Más adelante se convirtió en un bar. El dueño, Mario que atiende personalmente fue coleccionando banderines de todo el mundo. A pesar de su estilo añejo cuenta con conexión wifi y se puede ver durante el día a jóvenes con sus portátiles trabajando desde El Banderín. Dirección: Guardia Vieja 3601.

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La Academia. Este tradicional café de Buenos Aires, acogió a la bohemia porteña, y  a los asistentes a los teatros, mitines políticos y grandes debates. Tiene billares y permanece abierto hasta altas horas de la madrugada. En el pasado fue un punto de encuentro para tangueros, hoy en día es fundamentalmente una atracción turística y lugar obligado de cientos de clientes locales. Dirección: Av. Callao 368.

Los 36 billares.  Este café data de fines del siglo XIX y al igual que Tortoni se encuentra en Av. De Mayo. Es un bar estilo español cuya estética se mantiene de época. Cuenta con grandes ventanales y mesas antiguas y su temática principal son los billares. Atrae a aficionados a este deporte. Han concurrido artistas como Federico García Lorca y Abelardo Arias. Dirección: Av. de Mayo 1265.

Bar británico. Ubicado en el barrio de San Telmo, fue lugar de encuentro de artistas y bohemios. En sus comienzos fue una pulpería en la década del 20 y se cree que su nombre se debe a los empleados del ferrocarril inglés que a concurrían al lugar. Dirección: Defensa 1492.

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